Planifica tus tareas

Estirar las horas para que dé tiempo a finalizar todas las tareas es lo que nos gustaría que ocurriera mientras estamos trabajando. Pero no es ni posible ni saludable, así que os traemos algunas sencillas estrategias para que la jornada se haga más llevadera y nuestra productividad no decaiga.

Dedica veinte minutos a planificar tareas antes de encender el ordenador

Puede que según entres por la puerta ya te lluevan peticiones. Elige las inaplazables y pide que el resto te lo envíen mediante un formulario (en Google puedes utilizar la herramienta Formularios). Una buena práctica es distribuir las horas entre las tareas que se tiene. Asígnale un tiempo a cada una y, tanto si es suficiente como si no, apúntalo para el día siguiente para que puedas ajustar los tiempos que te lleva cada cosa e ir corrigiendo. Hay herramientas que te ayudan a gestionar el tiempo y a calcular cuánto dedicas a cada labor lo que te permitirá hilar fino la siguiente vez.

¿Tienes muchas peticiones?: haz un formulario para darles prioridad

Si te ha convencido usar un formulario, no te olvides configurar las respuestas para que estén codificadas (respuestas múltiples). De esta manera, se acotan los temas y recibirás las respuestas clasificadas. Así podrás establecer prioridades para cada petición (desde cronológicas, por temas hasta por emergencia: urgente, puede esperar, para ayer…). Pero cuidado con este recurso, utilízalo con prudencia, ya que te podrían llegar muchas solicitudes y añadiría presión tener que dar respuesta a todas. El equilibrio lo estableces tú.

Haz un orden del día realista de las reuniones y cúmplelo a rajatabla

Al menos, inténtalo. Lleva un cronómetro y explica al inicio qué temas se van a tratar y cuánto tiempo se le va a dedicar a cada tema. Es un compromiso que se adquiere con el resto de participantes, y [+] Ampliar información


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