Cada mensaje, chat, aviso, notificación, sonido o alarma que nos rodea, nos obliga a perder el interés del trabajo principal y por tanto, nos distrae.

Es incontable las veces al día que prestamos más atención a esas pequeñas distracciones que al final consiguen retrasarnos en nuestro trabajo, convirtiendo nuestra rutina diaria en una carrera contra el reloj porque nunca llegamos y siempre nos falta tiempo.

Si sumáramos todos los minutos y segundos que empleamos en atender esos mensajes y avisos, tendríamos al final del día un montón de tiempo para poder finalizar tareas y acabar el trabajo sin presiones de última hora.

Por eso, en busca de esa concentración que nos falta, deberíamos seguir esta rutina o al menos intentar cumplir los máximos puntos de esa lista:

– Desconectar perfiles.
Salir de nuestra cuenta de cualquier red social a la que podamos tener acceso durante el horario de trabajo, empleando los descansos para poder comprobar mensajes.

– Apagón de notificaciones.
Aunque no estemos conectados, a través del móvil y el correo recibiremos avisos de actividad en nuestros perfiles. Es necesario desactivarlas para poder evitar la tentación.

– Restringir el uso del teléfono móvil.
Mantenerlo activo por posibles llamadas importantes. Mantener el resto de aplicaciones fuera de uso durante Ver oferta completa

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