Adaptarse a nuevo jefe

A pesar de que todo cambia y nada permanece a las personas nos cuestan los cambios. Salir de la zona de confort donde se controla y uno se siente competente produce reticencias. De entrada, un cambio provoca rechazo y esto, aunque es lo normal, dificulta y posterga la adaptación a la nueva situación. Se producen momentos de incertidumbre que el cerebro rehúsa asumir. Si por añadidura, este cambio tiene que ver con el poder y el futuro profesional depende de saber afrontar con solvencia esa situación la cosa se complica. Las dotes para la asertividad, negociación y la prudencia tienen que estar muy presentes cuando se afronta un cambio de jefe.

Adoptar una actitud a favor

Podemos estar de acuerdo en que quién llega de nuevas tiene que hacer uso de todas las herramientas a su alcance en forma de conocimiento, experiencia en gestión de equipos, dotes asertivas y motivacionales para conquistar a su equipo y crear el compromiso necesario para conseguir los objetivos que se le encomiendan. Pero el esfuerzo debe ir en ambos sentidos. Quienes integran esos equipos deben tener confianza, evitando el recelo, en la capacidad de la persona que se ocupará de dirigir el equipo.

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